La delegación Estadounidense, y la de la Unión Europea, que se posicionaban siempre en bloque, lideraron el espacio conservador y no tuvieron reparos en defender únicamente los intereses de las grandes empresas monopolistas de América do Norte.
Las principales polémicas de la cúpula de Ginebra giraron en torno a la alternativa del Software Libre como instrumento de inclusión digital, al estímulo a la innovación y al desarrollo tecnológico. En este punto la delegación brasilera se mostró firme y lideró el debate, impulsó el bloque. Esto se debe, principalmente, a la experiencia acumulada que tenemos en nuestro país sobre este tema: apoyo oficial del Gobierno Federal, Alcaldía de Porto Alegre y de San Pablo; apoyo del Congreso Nacional a través del Frente Parlamentario Mixto (156 deputados y 30 Senadores); de los empresarios privados y de la sociedad civil a través de la comunidad software libre articulada por el PSL-Brasil.
Una segunda polémica fue en relación con el hecho de profundizar las leyes de propiedad intelectual sobre obras digitales, en oposición a un intercambio de conocimiento como mecanismo para garantizar la innovación tecnológica permanente y la inclusión digital. Brasil e India lideraron el bloque que entiende que se debe ahondar en el intercambio del conocimiento tecnológico entre los pueblos como un método más adecuado para el desarrollo de una Sociedad de la Información democrática e incluyente y que esta es la única oportunidad para que los países en desarrollo y los pobres superen el atraso tecnológico.
La mayoría de los gobiernos de los países ricos, liderados por los Estados Unidos, demostraron que desean mantener el control absoluto y egoísta sobre la tecnología, protegiéndose a través de las leyes de propiedad intelectual. Además de ser una política claramente proteccionista, esta postura propone una sociedad de la información "sin información", ni conocimiento compartido. En realidad una sociedad de la desinformación. Para nosotros restaría el papel de consumidores tecnológicos y de productos "enlatados" producidos en el norte del planeta, privando a nuestras universidades, centros de investigación, empresas privadas, gobiernos y población de tener dominio y conocimiento de la tecnología que está (o debería estar) siendo diseminada.
Otra cuestión bastante relevante fue el debate sobre la "democratización del gobierno de la Internet". Nuestro bloque, también liderado por Brasil, defendió que el control de las direcciones y de la gestión de la Internet debería ser hecho de forma tripartita (gobiernos, sociedad civil, y sector privado) y por un organismo internacional de las Naciones Unidas. Los conservadores desean mantener este control de forma antidemocrática y unilateral centralizado en una institución norte americana.
Los países africanos y una resolución de la "Cúpula de Autoridades Locales y Ciudades" realizada una semana antes en Lyón – Francia, defendieron también la creación de un fondo de solidaridad internacional por la inclusión digital. Propuesta que fue apoyada por Brasil y por el bloque de los países en desarrollo.
Los representantes de los países ricos no querían saber de este fondo. Ni aún si se tratase de un fondo voluntario no gubernamental. Defendieron que el "mercado" debería imponer las reglas de la inclusión digital, o sea, quien tiene dinero para pagar y comprar de las grandes empresas monopolistas del hemisferio norte podrá participar de la sociedad de la información. Los demás deben aguardar su hora en la larga fila de los excluidos digitales.
Todos estos puntos tuvieron un desenlace ambiguo y contradictorio, fruto de las duras negociaciones diplomáticas. Conseguimos algunos avances con relación a la propuesta original conservadora y fuimos protagonistas en el escenario internacional, pero el resultado de la Cúpula de Ginebra está lejos de reflejar y encaminar nuevas elaboraciones para la sociedad de la información o algún tipo de pensamiento innovador. Fue una cúpula dominada por un pensamiento de "reacción conservadora" a nuevas posibilidades provocadas por la revolución digital y por la Internet.
El debate continúa, y hasta la segunda rodada que será en Túnez 2005, tendremos mucho que hacer. Tenemos que sacar este debate del baúl y tornar públicas, frente a la sociedad, las posiciones asumidas por los gobiernos.
Los representantes de la Sociedad Civil presentes en la Cúpula de Ginebra, desconformes con el resultado, aprobaron una declaración alternativa que está en sintonía con las posiciones defendidas por el Gobierno de nuestro país y por nuestro bloque internacional.
Tuvimos el amplio apoyo de la opinión pública internacional y estamos en armonía con los deseos de los pueblos, ya sean habitantes de los países ricos, pobres o en desarrollo.
Marcelo D'Elia Branco
Alcaldía de Porto Alegre y Proyecto Software Libre. www.softwarelivre.org
Delegado oficial del gobierno de Brasil, y delegado por la sociedad civil, representando el "Proyecto Software Libre Brasil", en la "Cúpula Mundial de la Sociedad de la Información"
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